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Mobile application security testing (MAST)

Los dispositivos móviles ya no son solo tecnología destinada a llamadas y mensajes; se han convertido en una herramienta principal para gestionar tareas tanto personales como laborales. Hoy en día, es de lo más normal revisar cuentas bancarias, comunicarse con colegas o acceder a sistemas empresariales directamente desde tu teléfono. En muchos casos, las aplicaciones móviles gestionan algunos de los datos más críticos con los que interactuamos a diario.

Este cambio ha sido impulsado, en gran medida, por el trabajo remoto y por una mentalidad de "el móvil primero" en el desarrollo de software moderno. Pero una mayor comodidad también puede implicar una mayor exposición. Las aplicaciones móviles se han vuelto blancos sumamente atractivos para los atacantes, quienes buscan explotar debilidades, robar información, secuestrar sesiones o comprometer los dispositivos por completo.

Como medida preventiva básica contra estos riesgos, las organizaciones deberían implementar pruebas de seguridad de aplicaciones móviles (MAST). Este enfoque, dentro de una solución de AppSec, ayuda a garantizar que el software que utilizamos en dispositivos móviles sea más resistente a ataques cada vez más sofisticados. MAST no es solo un requisito más por cumplir antes de lanzar una aplicación; es una pieza central en cualquier estrategia de seguridad moderna que busque proteger la reputación de una empresa, la privacidad de sus usuarios y, en última instancia, su rentabilidad.

¿Qué son las pruebas de seguridad de aplicaciones móviles?

MAST suele integrar diversas técnicas y herramientas para identificar vulnerabilidades, errores de configuración y problemas de privacidad en las aplicaciones móviles a lo largo de su ciclo de vida. Esta metodología se diferencia de las pruebas web tradicionales porque debe considerar las particularidades del entorno móvil: sistemas operativos (como iOS y Android), una enorme variedad de dispositivos y mecanismos de seguridad específicos de cada plataforma.

MAST evalúa, por ejemplo, cómo una aplicación maneja los datos en reposo y en tránsito, gestiona los permisos, implementa la autenticación y se comunica con los servicios de backend e integraciones de terceros. Cuando MAST se considera un enfoque integral para evaluar aplicaciones móviles (a veces podemos referirnos a él simplemente como una técnica para detectar vulnerabilidades específicas de la tecnología móvil), combina herramientas automatizadas con análisis manual para ofrecer una visión completa de su postura de seguridad. Al examinar una aplicación de "adentro hacia afuera" (analizando el código) y de "afuera hacia adentro" (probando la aplicación en ejecución), MAST ayuda a los desarrolladores a identificar y corregir fallas antes de que alguien pueda explotarlas.

¿Por qué MAST es esencial para las empresas modernas?

La necesidad de MAST surge de la arquitectura única y los patrones de uso de los dispositivos móviles. Las organizaciones actuales lanzan y actualizan aplicaciones a un ritmo frenético para seguir siendo competitivas, priorizando a menudo la velocidad sobre la seguridad. Este "apuro por llegar al mercado" suele llevar a la incorporación de patrones de código inseguros o al uso de librerías de terceros no verificadas.

El alto valor de los datos móviles

Los dispositivos móviles tienen acceso a funciones y datos confidenciales, como cámaras, micrófonos, ubicación y listas de contactos. Además, se utilizan como factor clave en la autenticación multifactor (MFA), lo que los hace aún más valiosos desde el punto de vista de la seguridad. Si una aplicación móvil se ve comprometida, el atacante no solo obtiene acceso a ella, sino que potencialmente obtiene una entrada a las identidades digitales de los usuarios y a la infraestructura de las organizaciones a las que están vinculados los dispositivos.

La falta de control del entorno

A diferencia de las aplicaciones web tradicionales, que se ejecutan en un servidor controlado por la organización, las aplicaciones móviles se ejecutan en dispositivos que la organización no controla. Estos dispositivos pueden estar "rooteados" o "jailbreakeados", lo que elimina muchas de las protecciones de seguridad integradas. Además, las aplicaciones móviles suelen utilizarse en redes no fiables, como las redes Wi-Fi públicas, donde los atacantes pueden interceptar el tráfico o intentar llevar a cabo ataques de tipo "man-in-the-middle" (MITM).

Requisitos regulatorios y de cumplimiento

Con la entrada en vigor de leyes estrictas de protección de datos como GDPR, HIPAA y PCI DSS, las sanciones por filtraciones o violaciones de datos han llegado a ser bastante elevadas. MAST, como parte de una solución de AppSec integral, puede proporcionar la documentación y la validación necesarias para demostrar que una organización ha actuado con la debida diligencia a la hora de proteger la información confidencial de los usuarios, evitando así multas reglamentarias cuantiosas y responsabilidades legales.

¿Cómo funciona MAST?

Una prueba de seguridad móvil efectiva va más allá de un simple escaneo automático. Suele comenzar entendiendo qué hace la aplicación y qué tan sensibles son sus datos. Ese contexto es vital porque determina dónde deben enfocar la atención los evaluadores y qué tipos de problemas son más importantes de detectar. A partir de ahí, la evaluación suele seguir estos pasos prácticos:

  1. Preparación y decompilación: El primer paso es conseguir el archivo binario de la aplicación (APK para Android o IPA para iOS). Dado que el código fuente no siempre está disponible, los evaluadores a menudo tienen que realizar ingeniería inversa en la aplicación para averiguar cómo funciona en realidad: qué lógica sigue, qué APIs expone y si hay algún dato confidencial incrustado en el código.

  2. Análisis estático: Consiste en examinar el código decompilado o el código fuente original sin ejecutar la aplicación. El objetivo es detectar patrones de programación poco seguros, un uso inseguro de las API de la plataforma y fallas en el diseño de la aplicación.

  3. Análisis dinámico: La aplicación se ejecuta en un entorno controlado —idealmente un dispositivo real— para observar su comportamiento en tiempo real. Se simulan ataques para ver cómo maneja la comunicación de red, el almacenamiento local y la autenticación bajo "estrés".

  4. Pruebas de API y backend: Dado que las aplicaciones móviles son, en esencia, interfaces de usuario para servicios de backend complejos, MAST debe incluir una evaluación rigurosa de las API. De este modo se garantiza que un atacante no pueda eludir al cliente móvil y atacar directamente al servidor.

  5. Pruebas de penetración manuales: Las herramientas automatizadas son excelentes para hallar patrones conocidos, pero suelen pasar por alto fallas lógicas complejas. Los expertos humanos utilizan los conocimientos adquiridos en los pasos anteriores para llevar a cabo ataques selectivos y creativos que imiten el comportamiento de un adversario real.

Técnicas principales en el arsenal de MAST

Para lograr una cobertura completa, MAST utiliza varias técnicas de prueba distintas, cada una de las cuales aporta información diferente sobre la seguridad de la aplicación.

Pruebas de seguridad de aplicaciones estáticas (SAST)

SAST es un método de pruebas de caja blanca, lo que significa que analiza la aplicación desde dentro, examinando directamente el código. Esto lo hace útil para detectar problemas en una fase temprana del ciclo de desarrollo, incluso antes de que la aplicación se ejecute. Es especialmente eficaz para detectar elementos como credenciales codificadas, opciones de cifrado débiles o una validación de entradas deficiente. Sin embargo, al carecer de contexto temporal de ejecución, puede generar falsos positivos u omitir problemas que solo aparecen cuando la aplicación interactúa con el hardware del dispositivo o con la red.

Pruebas de seguridad de aplicaciones dinámicas (DAST)

DAST es un método de pruebas de caja negra que interactúa con la aplicación en funcionamiento. Se centra en la perspectiva "externa", buscando vulnerabilidades en tiempo de ejecución, como gestión defectuosa de las sesiones, transmisión de datos insegura y elusión de la autenticación. DAST es esencial para comprender cómo se comporta la aplicación en el mundo real, aunque no puede señalar la línea de código exacta responsable de una falla.

Pruebas de seguridad de aplicaciones interactivas (IAST)

IAST funciona como un enfoque híbrido. Utiliza agentes de software o sensores integrados en la aplicación para supervisar su comportamiento en tiempo real. IAST combina las ventajas de SAST y DAST, lo que permite ofrecer una gran precisión y la ventaja de identificar el código específico responsable de una vulnerabilidad en tiempo de ejecución.

Análisis de composición de software (SCA)

Las aplicaciones modernas rara vez se desarrollan desde cero; dependen en gran medida de bibliotecas de código abierto y SDK (kits de desarrollo de software) de terceros. Las herramientas de SCA analizan estos componentes para identificar vulnerabilidades conocidas y riesgos relacionados con las licencias. Esto constituye un aspecto fundamental para proteger la cadena de suministro de software, ya que una sola librería vulnerable puede poner en riesgo toda la aplicación.

El top 10 de OWASP para móviles: entendiendo los riesgos

El Open Worldwide Application Security Project (OWASP) elabora el "Mobile Top 10", una lista definitiva de los riesgos de seguridad más críticos a los que se enfrentan las aplicaciones móviles. Comprender estos riesgos es fundamental para cualquier desarrollador o profesional de la seguridad. Aquí los describimos brevemente:

  • M1: Uso inadecuado de credenciales: Esto ocurre cuando las aplicaciones utilizan contraseñas predefinidas o almacenan credenciales en ubicaciones inseguras del dispositivo. Los atacantes pueden extraer esta información confidencial del código binario o del almacenamiento del dispositivo para obtener acceso no autorizado a los sistemas de backend.

  • M2: Seguridad insuficiente de la cadena de suministro: Este riesgo se refiere al uso de librerías de terceros vulnerables o de herramientas de desarrollo comprometidas. Si un desarrollador utiliza un SDK malicioso, toda la aplicación se convierte en un vehículo para malware o el robo de datos.

  • M3: Autenticación/autorización inseguras: En algunas aplicaciones, la autenticación y el control de acceso no se aplican con el rigor que deberían. Los requisitos de contraseña poco estrictos o la falta de comprobaciones de la identidad del usuario pueden dar pie a accesos no autorizados. En casos más serios, esto puede permitir a los usuarios realizar acciones que exceden sus permisos previstos, incluida la obtención de privilegios elevados.

  • M4: Validación insuficiente de entradas y salidas: El manejo de las entradas es otro ámbito en el que pequeños descuidos pueden convertirse en grandes problemas. Si una aplicación no valida adecuadamente lo que recibe (inputs) o lo que envía (outputs), puede dar pie a ataques de inyección como SQLi o XSS. A partir de ahí, es posible interferir en las consultas a la base de datos o ejecutar código no deseado en la aplicación.

  • M5: Comunicación insegura: A menudo surgen problemas cuando las aplicaciones no protegen adecuadamente los datos en tránsito. Si el cifrado es débil o no existe, o si no se han implementado mecanismos como la fijación de certificados, a los atacantes les resulta mucho más fácil interceptar y leer el tráfico de red.

  • M6: Controles de privacidad inadecuados: Muchas aplicaciones recopilan más datos personales de los que realmente necesitan. Cuando esa información no se gestiona o protege con cuidado, aumentan las posibilidades de que surjan problemas de privacidad y las organizaciones corren el riesgo de incumplir los requisitos normativos.

  • M7: Protecciones binarias insuficientes: Si una aplicación no está debidamente ofuscada o protegida contra la manipulación, los atacantes pueden realizar ingeniería inversa del código para encontrar vulnerabilidades o crear versiones de la aplicación "cargadas de malware" para redistribuirlas.

  • M8: Configuración de seguridad incorrecta: Esto implica utilizar la configuración predeterminada, dejar los modos de depuración activos en producción o conceder permisos excesivos a la aplicación. Estos descuidos proporcionan puntos de entrada fáciles para los atacantes.

  • M9: Almacenamiento inseguro de datos: Algunas aplicaciones siguen almacenando información confidencial en texto sin cifrar, ya sea en archivos locales, bases de datos o incluso en registros. Puede que a primera vista no parezca grave, pero se convierte rápidamente en un problema si el dispositivo se pierde, se roba o se ve comprometido por otra aplicación. En esas situaciones, esos datos quedan básicamente a merced de cualquiera.

  • M10: Criptografía insuficiente: Los problemas de criptografía suelen reducirse a malas elecciones o a una implementación deficiente. Eso podría significar confiar en algoritmos obsoletos o simplemente utilizarlos de forma incorrecta. En cualquier caso, si la protección es débil, los datos que hay detrás no están protegidos en absoluto.

Principales desafíos en las pruebas de móviles

Realizar MAST es considerablemente más complejo que probar software tradicional de escritorio o web, debido a varios desafíos propios del entorno móvil:

  • Fragmentación de plataformas: Los desarrolladores deben asegurarse de que sus aplicaciones sean seguras en cientos de modelos de dispositivos y en múltiples versiones de Android e iOS. Funcionalidades de seguridad que trabajen en la última versión del sistema operativo pueden no estar presentes o fallar en versiones anteriores.

  • Diversidad de lenguajes y frameworks: Las aplicaciones móviles no se desarrollan de una sola forma. Los equipos utilizan distintos lenguajes —como Java, Kotlin, Swift u Objective-C— y con frecuencia recurren a frameworks multiplataforma como React Native o Flutter. Esa diversidad complica las pruebas, especialmente cuando se intenta depender de una sola herramienta para cubrirlo todo.

  • Simuladores vs. dispositivos reales: Los emuladores y simuladores son útiles para verificaciones rápidas, sobre todo en etapas tempranas. Sin embargo, no siempre se comportan como dispositivos reales. Algunos aspectos, como el funcionamiento del almacenamiento seguro en hardware real o el comportamiento ante redes inestables, resultan difíciles de reproducir. En algún punto, es necesario probar en dispositivos reales para entender qué está pasando en la práctica.

  • Ataque "Man-at-the-End" (MATE): En el mundo móvil, el atacante puede tener posesión física del dispositivo y su software. Esto le da tiempo ilimitado para usar herramientas especializadas con el fin de inspeccionar, hacer ingeniería inversa y modificar el binario de la aplicación.

Buenas prácticas de MAST

Para construir una aplicación móvil realmente segura, la seguridad no puede ser algo que se agregue al final; debe integrarse en cada etapa del ciclo de desarrollo.

  • Incorporar MAST en CI/CD: Automatiza los escaneos de seguridad para que cada commit o build sea evaluado en busca de vulnerabilidades. Esto permite aplicar un enfoque de "shift-left", donde los problemas se detectan y corrigen cuando su remediación es menos costosa.

  • Usar múltiples métodos de prueba: No existe una herramienta única que detecte todo. En la práctica, se requiere una combinación de SAST, DAST, SCA y pruebas manuales para obtener una visión más completa tanto del código como de la aplicación en ejecución.

  • Cumplir con los estándares: También resulta útil basar tus pruebas en marcos de trabajo reconocidos, como OWASP MASVS y MASTG. Estos te proporcionan un punto de referencia sólido y facilitan la comprobación de si tus controles de seguridad están realmente cumpliendo su función.

  • No ignorar el backend: Un frontend móvil seguro no sirve de mucho si las APIs del backend son vulnerables. Siempre incluye los componentes del lado del servidor dentro del alcance de tus pruebas.

  • Monitoreo continuo: La seguridad no es un evento único. Todos los días se descubren nuevas vulnerabilidades, por lo que las aplicaciones deben evaluarse de forma continua, incluso después de haber sido publicadas en App Store o Google Play.

Qué buscar en un proveedor de MAST

Al elegir un proveedor o un conjunto de herramientas de seguridad móvil, las organizaciones deberían buscar algo más que un listado genérico de hallazgos. Un proveedor de MAST de alto nivel debería ofrecer:

  • Experiencia profunda en móviles: El proveedor debería tener experiencia comprobada evaluando aplicaciones tanto en iOS como en Android, con un entendimiento profundo de las vulnerabilidades específicas de cada plataforma.

  • Baja tasa de falsos positivos: Las herramientas automatizadas pueden generar mucho "ruido". Un buen proveedor valida manualmente los hallazgos para asegurar que cada vulnerabilidad reportada sea un riesgo real, evitando que tus desarrolladores pierdan tiempo en asuntos irrelevantes.

  • Consejos prácticos de remediación: Saber que existe una vulnerabilidad es solo la mitad del camino. Tus informes MAST deben incluir instrucciones claras y contextualizadas sobre cómo corregir líneas de código concretas o errores de configuración.

  • Integración sin fricción: La solución debería integrarse fácilmente en los flujos de trabajo existentes (IDEs, Jira, GitLab) de tus desarrolladores, de modo que la seguridad forme parte natural de su día a día.

Fluid Attacks: un enfoque integral para MAST

En Fluid Attacks, hemos comprobado de primera mano que la automatización por sí sola no es suficiente a la hora de abordar entornos móviles complejos. Por eso nuestro enfoque de MAST es solo una parte de nuestra solución integral Hacking Continuo, en la que las pruebas automatizadas se combinan con el conocimiento y la creatividad de expertos humanos.

Aunque solemos referirnos a MAST como una técnica para detectar vulnerabilidades específicas en entornos móviles, ofrecemos una solución integral que combina SAST, DAST y SCA con pruebas de penetración manuales realizadas por pentesters altamente certificados (con acreditaciones como eMAPT, GMOB y CMPen-iOS/Android) para garantizar la seguridad de tus aplicaciones móviles. Nuestra solución va más allá de lo que los escáneres tradicionales pueden detectar para identificar fallas lógicas complejas y vulnerabilidades de día cero que podrían tener un impacto crítico en tu negocio.

Nuestra plataforma te ofrece una visión clara y centralizada de tu estado de seguridad, para que puedas centrarte en las vulnerabilidades que realmente importan. Además, utiliza la IA para sugerir formas de solucionar los problemas, lo que ayuda a los equipos a resolverlos más rápidamente en lugar de quedarse atascados tratando de averiguar cuáles son los siguientes pasos. Tanto si eres una pequeña startup como una gran empresa, Fluid Attacks te ayuda a proteger tus aplicaciones móviles desde la primera línea de código y más allá, incluso después de su lanzamiento al mercado.

El futuro de MAST: IA y automatización

El campo de la seguridad móvil está evolucionando rápidamente. Se está produciendo una tendencia hacia el análisis potenciado por IA, capaz de predecir posibles vulnerabilidades incluso antes de que se programen. Los nuevos enfoques —especialmente los que utilizan el aprendizaje automático— están empezando a mejorar la precisión con la que las herramientas como SAST y DAST detectan problemas reales, reduciendo el ruido en el proceso (véase nuestro AI SAST). A medida que las aplicaciones móviles siguen conectándose con dispositivos IoT y dependen cada vez más de elementos como la biometría, la necesidad de pruebas de seguridad sólidas se hará más relevante.

Conclusiones

Las pruebas de seguridad de aplicaciones móviles son un requisito indispensable para cualquier organización que valore sus datos y la confianza de sus usuarios. Al ofrecer una visibilidad detallada del código de una aplicación y de su comportamiento en tiempo de ejecución, MAST permite a las organizaciones detectar y corregir vulnerabilidades antes de que puedan ser explotadas.

Retos como la fragmentación de plataformas o la ingeniería inversa avanzada forman sin duda parte del panorama actual, pero se pueden gestionar con el enfoque adecuado. Incorporar la seguridad en una fase más temprana del proceso de desarrollo, seguir estándares como OWASP MASVS e involucrar a personas capaces de ir más allá de las herramientas automatizadas marcan una diferencia notable en el nivel de seguridad final de una aplicación. Invertir en MAST es invertir en la resiliencia y la reputación a largo plazo de tu empresa en un mundo impulsado por los dispositivos móviles.

Si estás listo para proteger tus aplicaciones móviles con nuestras herramientas de MAST, SAST, DAST y SCA, te invitamos a suscribirte a nuestra prueba gratuita de 21 días. Para aquellas organizaciones que buscan el máximo nivel de seguridad, nuestro equipo de expertos en pruebas de penetración está preparado para ayudarles a superar sus retos de seguridad más complejos. Ponte en contacto con nosotros hoy mismo para obtener más información.

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